Frey John Dunlap escribe al Papa León XIV en la 59ª Jornada Mundial de la Paz
Carta del Gran Maestre Frey John Dunlap en respuesta al mensaje del Papa León XIV con motivo de la 59ª Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2026: Beatísimo Padre, Sus palabras, iluminadas por el Evangelio y el magisterio de sus venerados predecesores, y respaldadas por una profunda comprensión de la dinámica de nuestro tiempo, son un llamamiento exigente, oportuno y necesario a la responsabilidad moral de las personas, las instituciones y los pueblos. A poco más de un mes de la expiración del New START, último acuerdo aún vigente entre la Federación Rusa y los Estados Unidos para la reducción del número de armas nucleares, su mensaje cobra especial relevancia en un momento histórico marcado por un rearme rápido y generalizado a nivel mundial, por un discurso público cada vez más polarizado y por un clima de creciente aceptación de la idea del conflicto como resultado inevitable de las relaciones internacionales. La historia muestra con dramática claridad que este tipo de dinámicas han sido a menudo el preludio de grandes tragedias colectivas. La Orden de Malta, que cuenta con una larga y gloriosa tradición de servicio en armas para proteger a los peregrinos y a la cristiandad, comparte plenamente la advertencia de Su Santidad contra la progresiva normalización de la guerra en el discurso público. Su Santidad ha recordado, a este respecto, la responsabilidad de los medios de comunicación, llamados a informar sin alimentar miedos, odios o espirales belicistas. Cuando el lenguaje mediático prescinde de la complejidad, cuando reduce la realidad a esquemas maniqueos y la diplomacia a un signo de debilidad, contribuye —aunque sea involuntariamente— a preparar el terreno para la violencia. La paz, en cambio, necesita palabras que abran espacios de comprensión, no narrativas que cierren toda posibilidad de mediación. En este contexto, destaca con especial evidencia la responsabilidad de los gobernantes. En un momento en el que Europa, a pesar de su profunda tradición de reconciliación e integración, tiene dificultades para ejercer un papel creíble de mediación y resolución de conflictos, se hace urgente redescubrir el compromiso político al servicio del bien común y de la paz. El liderazgo auténtico no se mide por la capacidad de alimentar los miedos colectivos, sino por el valor de proponer vías de diálogo, incluso cuando parecen difíciles o impopulares. Su Santidad también ha recordado, con visión de futuro, el peligro de que se desencadene una verdadera profecía autocumplida, ya que prepararse constantemente para la guerra acaba por hacerla más probable. Ya en el siglo pasado, voces autorizadas e incluso un gran presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, advirtieron contra el riesgo de que los intereses económicos e industriales relacionados con la defensa adquirieran un peso desproporcionado en la orientación de las decisiones políticas, condicionando las prioridades de las naciones y reduciendo el espacio para soluciones pacíficas. Este riesgo no es exclusivo de un solo país o de una sola época, sino que se repite hoy, bajo diferentes formas, en muchas partes del mundo. La Orden de Malta, fiel a su misión tal y como ha evolucionado a lo largo de los siglos, incluye en su mensaje un llamamiento urgente a resistir estas derivas. Como Orden religiosa de la Iglesia y, al mismo tiempo, sujeto de Derecho Internacional comprometido con la acción humanitaria a nivel mundial, asumimos con especial intensidad la responsabilidad de traducir el llamamiento de Su Santidad en acciones concretas: en el socorro a las víctimas de los conflictos, en la protección de los civiles, en la promoción del derecho humanitario y en el diálogo entre las naciones, siempre al servicio de la dignidad de la persona humana. Reafirmando nuestra filial comunión con Su Santidad, le aseguro que la Orden de Malta seguirá trabajando, en los contextos más frágiles y olvidados, como instrumento de caridad activa y de testimonio silencioso, pero perseverante, de paz. Con deferente respeto, suplico una bendición de Su Santidad para nuestra Orden y sus voluntarios que cada día sirven a los que sufren en todas partes del mundo. Suyo devotísimo en Cristo,
La Orden de Malta en su conjunto, con sus profesos, sus sacerdotes, sus miembros laicos, sus voluntarios y su personal, así como yo mismo, hemos acogido con profunda atención y sincera gratitud el mensaje que Su Santidad ha querido dirigir a la humanidad con motivo de la 59ª Jornada Mundial de la Paz.
Frey John Dunlap